Dedico la publicación de hoy a la postura por excelencia en yoga, la más básica y probablemente más beneficiosa de todas 😉
No podía ser otra…

Te invito a probarla colocándote de la siguiente forma:
Túmbate boca arriba con las piernas estiradas y separadas entre sí más o menos al ancho de caderas (o si te apetece más separación, hazlo!). Deja caer los pies hacia los lados y suelta las piernas. Separa los brazos del cuerpo con las palmas de las manos hacia arriba y coloca la cabeza en una posición cómoda evitando cualquier tensión en el cuello, y cierra los ojos.
Para hacerla más cómoda puedes colocar un cojín debajo de la cabeza o del cuello, otro tipo bolster debajo de las rodillas o cubrirte con una manta, sobre todo si es en una relajación final después de clase, ya que la temperatura corporal suele bajar bastante.
Una vez ahí suelta todo el cuerpo y relaja. Lleva la atención a la respiración y siente como entra y sale el aire. Puedes ir haciendo un recorrido mental desde los pies a la cabeza sintiendo cómo está cada parte del cuerpo en ese momento y llevando tu atención ahí para que se relaje.
Mantente así durante los minutos que consideres necesarios, y luego para salir de la postura no lo hagas de golpe 😊 Mejor ve moviendo lentamente las manos, los pies, la cabeza a un lado y otro, suavemente. También puedes llevar los brazos hacia atrás para estirarte. Cuando estés lista, flexiona las rodillas, déjate caer hacia un lado y con ayuda de las manos te incorporas.
Aunque suene muy sencillo de hacer, en realidad el ajetreo del día a día a veces nos impide concentrarnos y darnos unos minutos de descanso. Esta postura requiere dejar a un lado cualquier distracción que venga de fuera para llevar la atención a cómo se siente nuestro cuerpo, y regalarle unos minutos de relajación y calma para volver a conectar con nosotras mismas.
Dentro de una clase de yoga la utilizamos sobre todo en el relax final donde la profesora va guiando dicha relajación que sirve de despedida de la clase. Al concentrarnos en su voz es más fácil hacer ese recorrido a través del cuerpo y poder sentir la relajación acomodando cada una de sus partes después de la serie de posturas que se hayan realizado ese día.
Sin duda, la mejor postura para dar la bienvenida al otoño en esta parte del mundo.
