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El valor de la constancia aplicada a cualquier actividad es incalculable. Quizás por eso lo estemos olvidando en un entorno obsesionado con la inmediatez y los resultados en el corto plazo.

La constancia hace que vayamos progresivamente descubriendo cualquier actividad desde el interés genuino, y no desde la obligación propia o ajena, hace que vayamos notando sus efectos, así como profundizando en ella para entender mucho más allá de su apariencia, especialmente en una actividad física tan completa y saludable como es el yoga. Eso sí, cabe recordar que no hablo aquí de cualquier yoga. Desgraciadamente hoy se anuncian clases como “YOGA”, que son otra cosa, una especie de sucedáneo de baja calidad, que sería como consumir comida rápida pudiendo saborear una buena dieta mediterránea.

En un momento en el que andamos saturadas de oferta para llenar el tiempo con decenas de actividades diferentes y aparentemente todas muy apetecibles, una debe ser capaz de comprometerse con una o dos como mucho, y darles el tiempo necesario para conseguir y valorar sus resultados.

Una persona que hoy practica yoga, mañana hace pilates, pasado zumba y al otro spinning, podrá decir que es una persona muy activa, sin duda, pero no estará incorporando nada en concreto a nivel físico. No es capaz de crear una base, un hábito sólido sobre el que construir nada que perdure en el tiempo.

En cuanto al yoga se refiere, es un recorrido que hay que ir experimentando poco a poco, sin embargo, se empiezan a notar cambios al cabo de unas pocas semanas, siempre y cuando la alumna sea constante. Esto no quiere decir todos los días, quiere decir las veces que decida, sin saltarse ninguna (en una misma disciplina o estilo). Dicho esto, si estás empezando, lo recomendado son dos veces a la semana.

Tomo prestado el título para este post de una famosa campaña publicitaria de responsabilidad social corporativa relacionada con la salud, porque es una buena forma de resumirlo, la constancia es un signo de vitalidad, de fuerza, de vida, porque implica siempre un compromiso con una misma y con su bienestar.

Si has decidido empezar o continuar tu práctica de yoga, estaré encantada de recibirte en mis clases en grupo en DeYoga Aravaca (Camino de la Zarzuela 11, Madrid) los martes y jueves, aquí más información.

Si prefieres clases privadas individuales puedes contactarme para consultar disponibilidad en info@aliciayoga.es

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