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En los últimos meses veo repetirse un titular para ofertar algunos cursos de yoga como Yoga sensible al trauma. Esto parece venir en origen de una plataforma de salud mental (así es como se definen a sí mismos) que, sin ser escuela de yoga, pretende hacer una aproximación a éste desde una perspectiva psicológica con una metodología que supuestamente diferencia este yoga. Y además, como parece que suena bien, otros lo copian.

Ya escribiré otro día sobre por qué no funciona, ni lo de enfocar el yoga desde una perspectiva psicológica, ni lo de copiar 😉

Importante es entender lo siguiente: 

Si el yoga que practicas no es sensible al trauma, simplemente, no es yoga. 

Te cuento por qué…

Veo que la IA de Google dice que el yoga sensible al trauma es una práctica adaptada del yoga tradicional, diseñada para personas que han experimentado trauma psicológico o físico cuyo objetivo es ayudar a los participantes a reconectar con su cuerpo y mente de forma segura y compasiva promoviendo la regulación del sistema nervioso y la conciencia corporal.

A continuación aclaro paso a paso:

  • Toda práctica actual de yoga está adaptada del yoga tradicional. No obstante, existen distintas tradiciones en yoga, por tanto no hay un único yoga tradicional, pero esto da para otro artículo. Lo que es importante aquí es entender que no hay ninguna práctica hoy en día que no sea una adaptación. Incluso quienes digan que practican yoga tradicional (habría que preguntarles de qué tradición están hablando), o quienes lo identifiquen con Hatha Yoga, no deja de ser una adaptación o una interpretación teniendo más o menos en cuenta los fundamentos de base de la práctica física de Hatha Yoga, que es atemporal.
  • ¿Qué es trauma? Por simplificar y según la RAE, es un choque emocional que produce un daño duradero en el inconsciente. Esto deriva en una serie de patrones tanto físicos como psicológicos. Algo importante a tener en cuenta es que el trauma tiene un impacto físico y emocional que en muchos casos ni siquiera es percibido por la persona hasta que no comienza una terapia. Todo lo inconsciente se manifiesta en el cuerpo, pero precisamente al estar latente y ser parte del inconsciente, es muy difícil de percibir por la propia persona. A pesar de relacionar el trauma con grandes eventos de la vida como la muerte de una persona cercana, hay numerosas heridas emocionales que, sin necesidad de haber vivido grandes acontecimientos marcadamente traumáticos, y por el tipo de sociedad en la que vivimos, una persona no ha podido abordar o elaborar adecuadamente. Por ejemplo el choque emocional que supone el paso de la infancia a la adolescencia. Así que podríamos decir en este punto que tire la primera piedra quien esté libre de trauma. Por tanto, personas que hayan experimentado trauma somos prácticamente todas, en mayor o menor grado, y más o menos reconocido. Por tanto, no hay que diseñar una práctica específica para gente que ha experimentado trauma, porque la verdadera práctica de yoga ya tiene en cuenta esto.
  • Que los participantes reconecten con su cuerpo y mente de forma segura y compasiva es una forma muy resumida de decirlo, pero si, de eso trata el yoga. 
  • Promover la regulación del sistema nervioso y la conciencia corporal. Ya llevo varias publicaciones en mi blog sobre esto. El yoga se basa fundamentalmente en la regulación del sistema nervioso a través de la respiración y la conciencia corporal. 

Por tanto, el yoga que no es sensible al trauma, NO ES YOGA. Así que bastaría con anunciar una sesión como YOGA, así de simple, sin apellidos, sin adjetivos, sin frases que acompañen, sin pretender diferenciarlo de otro supuesto tipo de yoga.

Una palabra de cuatro letras, YOGA, que ya contiene esa sensibilidad, no solo al trauma, si no a todo lo que tenga que ver con el cuerpo y el restablecimiento de la salud física y mental que tanto maltratamos con los estilos de vida actuales. 

Y aunque algunos quieran utilizar algún aspecto propio del yoga para marcar una diferencia, esa diferencia no es tal cuando, en la práctica de yoga, verdaderamente el cuerpo es el protagonista y no la psique. 

Si no es así, no es yoga. 

Foto de ©Juan Bayón para @aliciayoga.es

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