Conocer y experimentar la manera de abordar el movimiento desde distintas disciplinas no hace más que seguir enriqueciendo mi propia práctica y enseñanza.
Los últimos fines de semana, aprovechando la estancia en Granada de la mayor parte de la Compañía Nacional de Danza, he tenido la oportunidad de unirme a los talleres que han organizado en su sede de Madrid impartidos por Elisabet Biosca y Eva Pérez.
El desarrollo de la conciencia corporal en todas las etapas del ser humano y el poder hacer accesible la actividad física para todo el mundo, sin límite de edad o condición física, son dos aspectos comunes a la práctica de yoga, danza y otras disciplinas.
El enfoque desde el disfrute del cuerpo en movimiento y del reconocimiento de sus posibilidades, se aleja del machaque que lo lleva al límite desde la competición y la medición de resultados, algo tan arraigado en nuestro sistema educativo y en la cultura de masas o deportes de alto rendimiento. Un aspecto, el de la competitividad, que es necesario identificar en cada ámbito de la vida para evitar que se convierta en la obsesión que enmascara la motivación a la hora de practicar ejercicio físico para cumplir con el estándar estético o de puesta en forma que se imponga en cada momento.
El ejercicio saludable nada tiene que ver con las modas o con esfuerzos que no se ajusten a las condiciones de partida de cada persona. Sin duda, el yoga y la danza a través de la conciencia corporal son dos pilares fundamentales a la hora de desarrollar un conocimiento del propio cuerpo que contribuya a nuestra salud integral.
Las fotos son del pasado domingo donde utilizamos una silla como elemento de apoyo al movimiento, haciendo accesible la práctica y explorando todas sus posibilidades.
El placer y no la lucha.
El disfrute y no el sufrimiento.
Gracias a la CND por permitirme participar en estos talleres y a Maite Villanueva por captar estos instantes en las fotos y compartirlos.
Ha sido un auténtico placer.








