Mucho se habla de salud mental metiendo en un mismo saco cuestiones de distinto tipo. Cabe preguntarse qué es salud mental en un entorno que no favorece el desarrollo humano y que no suele tener en cuenta sus necesidades en un contexto vital que cambia rápidamente. Un entorno sobre el que se deconstruye lo social actualmente, que confunde inteligencias, que coarta la libertad de pensamiento imponiendo ciertos temas sobre los que pensar, o más bien, temas sobre los que emitir un juicio, en muchas ocasiones un juicio u opinión que se ha vuelto mas importante que el tema en sí, y que ni siquiera es producto de una reflexión propia, de un pensamiento propio, porque no hay tiempo para eso…
Es por esto que ahora, más que nunca, necesitamos del yoga. Yoga como práctica física que ha demostrado sobradamente sus beneficios a la hora de cuidar aspectos fundamentales que inciden directa o indirectamente sobre la salud mental.
Por supuesto, al hablar de salud mental, hay determinadas condiciones químicas del cerebro en muchos casos diagnosticados. Ese es un ámbito complejo donde no podemos entrar de manera superficial porque es un terreno que debe ser tratado en contextos sanitarios. Aún así, incluso en estos casos, la práctica de yoga como terapia de acompañamiento está demostrando ser eficaz para el alivio de síntomas relacionados con los efectos de esas condiciones químicas de partida o efectos secundarios de la medicación que las regula, con el objetivo de reducir la dependencia del paciente progresivamente y en la medida de lo posible, siempre con la supervisión médica adecuada.
No obstante, y sin entrar en diagnósticos concretos, podemos hablar de salud mental en general como algo que cuidar desde una misma y que aplica a cualquier persona, y en este sentido, cabe siempre analizar la diferencia entre lo que una piensa, siente y hace. Quizás una de las tareas más difíciles para el ser humano. Ahí es donde empieza a deteriorarse o a mejorar la salud mental de las personas. Que haya un grado alto de coherencia entre los tres, suele ser señal de madurez y de un gran esfuerzo personal en la propia historia y estilo de vida.
El estado de calma y concentración que favorece el yoga, es el punto de partida para ser capaces de distinguir distintos tipos de pensamiento, sensaciones físicas y acciones. El primer paso para llegar a esa calma es precisamente aislar las sensaciones del cuerpo del torbellino mental, ser capaces de atender a detalles muy concretos gracias a la práctica de yoga física hace que conectemos con un estado más sereno que traslada cierta claridad del movimiento del cuerpo a las capacidades mentales y viceversa.
Y a estas alturas ya basta de teoría, lo mejor es que vengas a mis clases y lo experimentes por ti misma 🙂
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