Hay un término que habréis visto a menudo en el lenguaje empresarial y de gestión del talento. No es otro que soft skills, o habilidades blandas en la traducción comúnmente aceptada en castellano.
La traducción vuelve a ser bastante inexacta porque, en mi opinión, no hay mayor fortaleza que la que establece el desarrollo de esas habilidades supuestamente blandas, que no son tal, o lo son en la medida en que pueden adoptar distintas formas y por tanto, son moldeables dependiendo del contexto que las requiera.
Cuando hablamos de soft skills hacemos referencia a un conjunto de habilidades interpersonales e intrapersonales cuyo valor en el entorno empresarial está cada vez más reconocido, ya que diversos estudios están demostrando que estas habilidades inciden directamente en el buen funcionamiento de la empresa, mejorando el clima laboral y propiciando el desarrollo de una actividad altamente productiva e innovadora.
Podemos dividir estas habilidades en dos tipos:
Interpersonales: Tienen que ver con las habilidades de comunicación, trabajo en equipo, escucha con atención, negociación y liderazgo.
Intrapersonales: Comprenden un amplio abanico que podríamos resumir en autocontrol y regulación/estabilidad emocional, autoconocimiento y autoestima, entre otras.
Es precisamente en el campo de estas habilidades intrapersonales, que son el punto de partida y el alimento de sus compañeras las interpersonales, donde disciplinas como el yoga y mindfulness, a través de los ejercicios de atención plena y respiración, juegan un papel fundamental a la hora de potenciar y desarrollar dichas capacidades, que no solo son útiles para las personas en el entorno laboral, sino también en otros ámbitos de su vida.
Como sabéis compagino la clases privadas a particulares con las clases para empresas.
Sobre esto último podéis conocer más a través de mi página en LinkedIn o poneros en contacto conmigo.

