Ayer tuvimos la segunda sesión del taller de iniciación al yoga en la preciosa Sala Madrid de la Biblioteca Iván de Vargas.
Traer presencia a la práctica, compartir un mismo espacio, escuchar la voz sin intermediación. Todo esto es fundamental en yoga y en la vida.
No necesitamos ninguna transformación digital, ya hemos cedido demasiado espacio a lo virtual en nuestras vidas, a poner un piloto automático cuando se necesita un ser y estar humano.
Ahora toca la transformación en presencia, volver a la relación, al tacto y al contacto. A ocupar espacios físicos y compartir miradas, sonrisas y estimular los sentidos y la comunicación directa.
Sabemos que lo digital es tan solo un recurso, una herramienta bastante limitada, que podemos decidir usar cuando la situación lo requiera. Pero imponer procesos y formas de relación digital en sustitución del trabajo y la relación entre personas es un error que ya estamos pagando muy caro precarizando trabajos, servicios, espacios y experiencias.
Y esta supuesta transformación digital no sólo excluye a personas mayores como se suele decir, excluye a las personas, sin distinción.
Está en la responsabilidad de cada una, con nuestras acciones del día a día por pequeñas que sean, volver a traer presencia al mundo.
Feliz domingo de finales de enero 💐

