Habrás leído muchos artículos y escuchado charlas sobre los múltiples beneficios del yoga. Que si, que tiene muchos, y es una maravilla, pero en la era de las redes sociales se exhiben fotos de posturas a las que es difícil llegar sin una práctica asidua de varios años, y esto desanima a cualquiera que quiera iniciarse. Por no hablar de las fotos que, por muy impresionantes que sean, no respetan una alineación corporal saludable, y a más de una nos duelen los ojos al verlas.
Importante ser conscientes de que la práctica de yoga no va de posturas, o de postureo, según se mire. Ni el desarrollo de dicha práctica supone llegar a realizar una postura de una determinada manera. Yoga es mucho más que eso.
Luego está la frase tan (mal) usada de “practicar con seguridad”, que cada vez que la veo me da un escalofrío, porque si por seguridad se refieren a no provocar lesiones, en fin, ¿desde cuándo se le puede llamar yoga a una práctica no segura, es decir, que pueda causar una lesión? Y ahí tenemos ciertas prácticas, dentro y fuera del yoga, que son una fuente de lesiones constante, sobre todo para el practicante que se está iniciando o retoma la actividad después de mucho tiempo, o para aquel cuyo objetivo es machacar al cuerpo para conseguir resultados a corto plazo.

Septiembre es un mes de volver a retomar la rutina de una actividad física determinada. Si estás planteando iniciarte en yoga, pero no contemplas hacerlo a través de clases privadas o particulares, hazlo con clases de iniciación o de estilos de base, como puede ser Hatha yoga, donde el nivel del grupo sea adecuado al que tienes en este momento. Es fundamental que encuentres una buena profesional que te guíe y, sobre todo, ser muy constante con la práctica. Puedes empezar por una vez a la semana, preferiblemente siempre en el mismo horario. Déjate los vídeos enlatados, sean de YouTube o de webs y apps de acceso a contenido grabado previamente, que el confinamiento ya pasó, y te mereces a alguien que guíe tu práctica en función del progreso que observe en ti semana tras semana.
Solo así podrás experimentar los beneficios que la práctica de yoga tenga para ti, que no tienen por qué coincidir con los que te detallen en el típico artículo-listado de beneficios. Y cuando esté integrada en tu vida pasará a ser una de las actividades imprescindibles para tu bienestar.
Feliz mes de septiembre, con energía renovada.
