Hay días que mi cuerpo llega donde le pida.
Otros simplemente me dice que prefiere descansar y no dar mucho de sí.
La clave está en la escucha que soy capaz de hacer en cada momento para actuar en consecuencia.
El yoga es una de las herramientas más importantes que tenemos para practicar esa escucha, no solo sobre el cuerpo, también sobre la mente, que suele condicionarnos en muchos aspectos.
En un mundo en que ir muy deprisa, quererlo todo para ya (o «para ayer»), donde te recuerdan constantemente «no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy», y en el que mucha gente está convencida de que la exigencia, propia y ajena, es la única manera de avanzar…
El yoga te viene a decir:
Para un momento, respira y escúchate, porque a lo mejor si que es necesario dejar para mañana lo que podías hacer hoy 😉
Y esto, en un mundo que nos arrastra hacia lo contrario, supone un acto de libertad.

Así que si practicas yoga, enhorabuena, al menos durante una hora al día, o a la semana, estás volviendo a ser consciente de que tu cuerpo tiene un ritmo propio que es fundamental respetar. Y que la exigencia no suele ser un método eficaz a largo plazo. Más bien al contrario, si lo sometemos de determinadas formas para conseguir un resultado concreto, es posible que a corto plazo lo obtengamos, pero no por la vía adecuada para que perdure y nos haga sentir bien.
El cuerpo solo entiende de paciencia, constancia y cuidado 🌸
Solo si lo tratamos de esta forma, con una escucha atenta, nos permitirá ir avanzando al ritmo adecuado, que puede no ser el que queremos, pero sin duda será el que necesitamos.
Solo así, la progresión en yoga o en cualquier actividad en nuestra vida, tendrá una base sólida sobre la que ir construyendo y asentando todo lo aprendido, contribuyendo a nuestro propio bienestar.
📷 En la foto, hecha por @ghislaineguerin, realizo una variante de Halasana 😁
Om Shanti
🙏
