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Uno de los aspectos clave a tener en cuenta en cualquier práctica de yoga es la conciencia corporal.  

Trabajar a través de ella nos permite realizar una buena práctica y poder experimentar los beneficios de la misma de manera progresiva. Además, irás desarrollando esta conciencia corporal a la vez que evolucione tu práctica. 

En las clases los profesores indicamos a l@s alumn@s que sientan o lleven la atención a determinadas partes del cuerpo en cada momento para poder estirar, flexionar, alargar, etc, o mantener la postura estática siendo conscientes de cómo está actuando cada parte de su cuerpo para que esto sea posible. 

El cuidado del cuerpo se basa principalmente en la conciencia corporal, esto es, en la escucha y percepción del mismo a través de los sentidos y el conocimiento sobre cómo se articulan sus distintas partes, tanto en reposo, como en movimiento, y cómo se relaciona con el espacio y los objetos que lo rodean. 

El cuerpo tiene la capacidad de comunicarse con un lenguaje propio al que no estamos muy acostumbrados ya que ni la educación que recibimos ni la cultura que nos rodea suelen fomentar la escucha y entendimiento de las señales que nos llegan a través de él. O en muchas ocasiones, sabemos que están ahí, pero las ignoramos. Por eso es importante aprender a relacionarnos con nuestro cuerpo desde el cuidado y la atención plena.

Y nunca es tarde para esto.  

Nacemos ya con una predisposición a esa escucha y conciencia corporal que vamos desarrollando a través de los primeros años de vida, pero esa evolución se ve en muchos casos obstaculizada por todos los mensajes contradictorios que nos llegan desde fuera y desde una educación muy pobre en este sentido.  

Existen aspectos comunes al cuerpo de la mujer o del hombre, y luego, el cuidado que requiera cada persona puede ser diferente según sus características. Es fundamental saber, por ejemplo, cuándo lo estamos sometiendo a demasiada presión, y ocuparnos de cambiar en nuestra vida hábitos que pueden ser perjudiciales a la larga. 

Esto es muy diferente a pensar que cuidar el cuerpo significa poder llegar a unos estereotipos determinados que nos suelen imponer desde fuera. No tiene nada que ver, de hecho, el querer convertirlo en esos estereotipos es precisamente lo que nos hace sordos a sus necesidades y nos convierte en muchos casos en sus propios maltratadores. De esto hay muchos ejemplos: dietas extremas, machacarnos a ejercicio físico, mala alimentación, muchas horas de trabajo en una misma posición, etc. 

No existen dos cuerpos iguales, y, por tanto, no debería existir ningún estereotipo que tomar de referencia, ni ninguna imagen determinada con la que una misma se compare. Si alguna vez lo haces, tenlo en cuenta. 

El yoga trabaja a través de distintas técnicas (posturas, respiración, meditación, etc) la relación entre el cuerpo y la mente, y lleva siglos investigando sobre las bases del bienestar en el ser humano. 

Postura: Prasarita Padottanasana D

Foto de @jpgaviro para @aliciadiariodeyoga

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