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Uno de los problemas de las tradiciones y escuelas del yoga actuales es no dejarse de mirar su propio ombligo, como en tantos otros ámbitos. No concebir otras disciplinas como otras formas igualmente válidas de abordar la cuestión que siempre nos ocupa, el movimiento del cuerpo humano desde una perspectiva reconstituyente. Y por tanto, no contemplar lo que esas otras formas pueden aportar al respecto.  

Tengo la suerte de mantener viva una curiosidad infinita que hace que siga practicando e investigando en movimiento, algo que no deja de ampliar mi experiencia tanto en la práctica como en la teoría y enriquece mi forma de transmitirlo. No concibo una enseñanza que no tenga en cuenta la diversidad de enfoques cuyo denominador común es la investigación del cuerpo en movimiento. De esto sentó las bases científicas Jean Le Boulch en los años setenta aunque, sorprendentemente, ni siquiera se estudie en las carreras de CAFD. Un profesor de educación física con esa concepción de la actividad física probablemente ya no exista, porque el deporte ha borrado toda la investigación del movimiento como la base de cualquier actividad física, estableciendo un estándar al que llegar a través de un rendimiento determinado que se aleja de la realidad y no atiende a la diversidad de cuerpos y sus características sensomotoras. 

Considero al baile como la máxima expresión del cuerpo en movimiento. Pero no me refiero a una práctica de danza académica o técnica, todo lo contrario, una danza libre de dogmas y de formas predefinidas, al igual que el yoga, una danza improvisación de la expresión propia. Que pueda ser practicada por todo el mundo y que siga profundizando en la relación de las personas con sus sensaciones corporales en una escucha activa que fomentan también disciplinas como el yoga.

Muchas veces he dicho en mis clases que la práctica de yoga, si no supone tu actividad principal, seguro es el mejor complemento a cualquier otra práctica física, pero me he dado cuenta que no es así. La realidad es que la práctica de yoga debería ser la base, el punto de partida, no un simple complemento, la base para entender desde el cuerpo por qué la actividad física saludable es una necesidad propia que no puede ir ligada a un rendimiento determinado ni estandarizado, ni tiene una forma concreta, ni tampoco debe estar marcada desde fuera.

Si alguna de mis alumnas de yoga ha llegado a entender y sentir esto con el cuerpo, mi trabajo está hecho.

Foto de Alicia Peña Yoga

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